Como inversionista que valora la descentralización y la soberanía fiscal, he observado el «experimento Bitcoin» de El Salvador con una mezcla de admiración y cautela. Pero esta semana, los titulares no se refieren a la «píldora naranja», sino al Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
El miércoles, el presidente del BID, Ilan Goldfajn, se reunió con el presidente Nayib Bukele y confirmó un paquete de financiación masivo de 1300 millones de dólares para 2026. No se trata solo de un préstamo rutinario, sino de una importante inyección de capital tradicional en una nación que ha pasado los últimos años tratando de liberarse del sistema financiero tradicional.
La inyección de capital: vivienda, turismo y... ¿dependencia?
Según los últimos informes, estos 1300 millones de dólares se destinarán a «motores de crecimiento» estratégicos: vivienda, turismo, salud y educación. Goldfajn calificó la reunión de «constructiva» y destacó el fortalecimiento de la alianza en el marco del programa CRECE de El Salvador.
Desde una perspectiva empresarial, la lógica es sólida. El turismo, impulsado por «Surf City» y la curiosidad por el bitcoin, está en auge. La vivienda es una necesidad imperiosa para una economía en crecimiento. Pero, como persona que sigue de cerca los ratios de deuda respecto al PIB, no puedo evitar preguntarme:
Una perspectiva profesional: ¿Se trata de una medida estratégica para construir la infraestructura necesaria para un futuro impulsado por Bitcoin, o simplemente El Salvador está cambiando una forma de deuda «heredada» por otra?
Una larga historia de «apretones de manos»
Para comprender el peso de estos 1300 millones de dólares, debemos analizar el historial. El BID ha sido el «socio silencioso» de El Salvador desde 1961, proporcionando más de 4000 millones de dólares en financiamiento total a lo largo de las décadas.
Ya hemos visto esto antes:
- 2002: El BID aprobó 27,9 millones de dólares para un programa de «paz social» tras los turbulentos años que vivió el país.
- Septiembre de 2025: Se aprobó un préstamo de 170 millones de dólares para impulsar la infraestructura urbana en Santa Tecla y La Libertad.
- Noviembre de 2025: Se aprobaron otros 195 millones de dólares para la modernización del Aeropuerto Internacional de El Salvador (AIES).
| Year | Program / Focus | Amount |
|---|---|---|
| 2002 | Social Peace Program | $27.9 Million |
| 2025 (Sept) | Urban Infrastructure & Services | $170 Million |
| 2025 (Nov) | International Airport Modernization | $195 Million |
| 2026 (Est.) | Housing, Tourism, Health, Education | $1.3 Billion |
Perspectiva macroeconómica «ligeramente preocupante»
Aunque 1300 millones de dólares en capital para el desarrollo parecen una victoria, debemos tener en cuenta las condiciones «multilaterales» que conllevan. El BID prevé que, al final de este periodo estratégico, la deuda de El Salvador con el banco podría representar casi el 50 % de su deuda multilateral.
Como poseedor de criptomonedas, siempre he considerado a El Salvador como un faro de independencia financiera. Sin embargo, este reciente aumento de los préstamos sugiere que incluso las naciones más «soberanas» siguen estando atadas a las instituciones bancarias tradicionales de Washington.
Considera estas preguntas:
- ¿Por qué el «país del bitcoin» está duplicando su deuda multilateral tradicional justo cuando sus experimentos digitales deberían estar madurando?
- ¿Esta enorme línea de crédito sugiere que los tan esperados «bonos volcán» no están proporcionando la liquidez que el país realmente necesita?
- ¿Se trata de una asociación entre iguales, o el BID se está asegurando de seguir siendo uno de los principales actores en el destino económico de El Salvador?
Qué hay que tener en cuenta en 2026
El paquete de 2026 es ambicioso. Debemos estar muy atentos al calendario de desembolsos y a si estos fondos se utilizan para crear una capacidad productiva real o si simplemente sirven para cubrir déficits fiscales.
La alianza entre Bukele y Goldfajn se está fortaleciendo claramente. Queda por ver si eso conducirá a una economía híbrida y próspera o a un retorno a la dependencia financiera del viejo mundo. Todavía no estoy alarmado, pero estoy observando el balance muy, muy de cerca.